martes, 5 de noviembre de 2024

Crisis de agua: El impacto del cambio climático en nuestros recursos hídricos

Escasez de agua


La escasez de agua se refiere a la falta de suficientes recursos hídricos para satisfacer las demandas de consumo de agua en una región. El problema de la escasez de agua afecta a alrededor de dos mil ochocientos millones de personas en todos los continentes del mundo durante al menos un mes cada año. Más de 1300 millones de personas no tienen acceso a agua potable salubre.


La escasez de agua implica estrés hídrico, déficit hídrico, y crisis hídrica:


El concepto del estrés hídrico es relativamente nuevo y se refiere a la dificultad de obtener fuentes de agua dulce durante un cierto período, una situación que puede culminar en un mayor deterioro y agotamiento de los recursos hídricos disponibles.

El déficit hídrico puede ser causado por cambios climáticos tales como patrones climáticos alterados, incluyendo sequías o inundaciones, así como el aumento de la contaminación y el aumento de la demanda humana de agua, incluso su uso excesivo.


Una crisis hídrica es una situación que se produce cuando la disponibilidad de agua no contaminada dentro de una región es inferior a la demanda de agua en esta región.4​ La escasez de agua está siendo impulsada por dos fenómenos convergentes: el creciente uso de agua dulce y el agotamiento de los recursos de agua dulce disponibles.




Cambio climático


Existe amplio consenso de que la cantidad total de agua dulce disponible está disminuyendo debido al cambio climático, el cual es responsable del retroceso de los glaciares, y la reducción del caudal de los ríos, lagos y estanques. En algunas zonas, puede haber sequías más prolongadas o intensas, mientras que otras pueden experimentar lluvias más fuertes y repentinas, lo que aumenta la probabilidad de inundaciones pero también contribuye a la escasez de agua a largo plazo si no hay suficiente almacenamiento o si las lluvias son erráticas y no se distribuyen de manera regular.


En muchas regiones, los glaciares y las capas de nieve actúan como fuentes naturales de agua dulce. El calentamiento global está acelerando el deshielo de estos reservaros de agua, lo que podría generar una pérdida significativa de fuentes de agua que abastecen a muchas ciudades y comunidades, especialmente en áreas montañosas o de alta latitud.




Las temperaturas más altas causadas por el cambio climático aumentan la tasa de evaporación del agua en lagos, ríos y embalses, lo que reduce la cantidad de agua disponible para consumo humano, riego y otras necesidades.


A medida que las temperaturas aumentan, también lo hace la demanda de agua para satisfacer necesidades básicas como la bebida, el saneamiento y la agricultura. Esto se suma a la presión sobre los recursos hídricos en un contexto de escasez.


 En algunas regiones, la escasez de agua superficial puede llevar a una mayor dependencia de los acuíferos subterráneos. Sin embargo, la sobreexplotación de estos recursos, junto con las alteraciones del clima, pueden hacer que estos se recarguen más lentamente o se agoten más rápidamente, lo que puede empeorar la crisis hídrica.


La crisis hídrica en Monterrey


La crisis del agua en Nuevo León de 2022 se refiere a los problemas que se producen debido a la escasez de agua en el estado mexicano de Nuevo León. Dicho período de crisis hídrica tuvo su punto más crítico en junio y julio del año 2022 y afectó a diversos municipios, incluyendo la Zona metropolitana de Monterrey (ZMM), la capital del estado y la segunda más grande del país
Nuevo León había enfrentado dos sequías graves con anterioridad, en 1998 y en 2013, mismas que pusieron en alerta a la sociedad neolonesa sobre las consecuencias reales de una situación crítica. Una menor cantidad de población, en el caso de 1998, ayudó a que una búsqueda rápida de pozos de extracción profunda abastecieran a las personas una cantidad de agua mínima por un lapso de tres meses, sin interrumpir del todo el agua y hacerla llegar a la mayor cantidad posible de personas. En 2013, los efectos del cambio climático expresados en lluvias extremas salvaron a la ciudad de la crisis de agua, cuando el Huracán Ingrid llenó las presas abastecedoras.


El crecimiento acelerado de la población​ y la falta de políticas públicas en el abasto para una distribución más equitativa​ que reduzca, el enfoque economista que beneficia a empresas que usan grandes volúmenes de agua para sus procesos​ provoca que existan amplias zonas urbanas no tienen acceso al agua. Si bien los últimos veinte años el volumen de agua de las presas ha ido en declive, en 2011 y 2012 imágenes satelitales demuestran una sequía meteorológica y a partir de 2015 procesos antropogénicos, es decir, de naturaleza humana como procesos de extracción ilegal o de sobre explotación no reportada a las autoridades, agravaron la escasez.




La zona metropolitana de Monterrey es abastecida por dos presas, principales fuentes de agua para la ciudad: Cerro Prieto y Presa la Boca, las cuales desde febrero de 2022 ya estaban a días de secarse.


La falta de lluvias provocó que estas dos fuentes comenzaran a quedarse sin agua. Esta crisis fue notable para las autoridades en 2015, ya que a pesar de las lluvias el agua no podía recuperarse. Así fue como las alertas de sequía para estas presas pasaron a ser graves.


Debido a la situación el gobierno hizo un llamado a la población para comenzar a ser más responsables con el cuidado del agua ya que parece no existir conciencia y las personas consumen más agua de la que se abastece.


Cabe resaltar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el promedio adecuado del uso de agua para cada habitante es de 100 litros diarios por segundo, sin embargo en Monterrey el promedio general es de 165 litros diarios, lo cual nos da una idea de la demanda tan abrumadora que existe en este territorio.




Ante esto el gobierno implementó campañas con algunas medidas que se deben tomar para el ahorro de agua como reducir el tiempo que tardas en bañarte y hacerlo máximo en cinco minutos y cerrar la llave cuando te enjabonas, utilizar recipientes con agua para lavar los alimentos y no hacerlo bajo la llave abierta, utilizar un vaso de agua para el lavado de los dientes, etc.


La segunda ciudad más grande de México, en la que viven más de 5,3 millones de personas, padeció una sequía que ahora es catalogada como "extrema". 
Con temperaturas que superaban los 40°C, sus habitantes tuvieron que arreglárselas para subsistir con solo seis horas al día de bombeo de agua potable, una restricción nunca antes vista e implementada por las autoridades para racionar lo que quedaba en sus represas.


Se recuperan presas en Nuevo León por lluvias


La tormenta Alberto trajo intensas lluvias que llevó a los embalses de la entidad a niveles récord, al aumentar su entrada de agua hasta en 3,448%.


Luego del paso de la tormenta tropical Alberto, las presas de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí comenzaron a llenarse.


De acuerdo con información de la Comisión Nacional del Agua, la presa La Boca, ubicada en Nuevo León, llegó a su máximo nivel de agua, por lo que se decidió abrir las compuertas para abastecer a las presas El Cuchillo y Cerro Prieto.




La presa “El Cuchillo” en el municipio de China, la más grande del estado, con capacidad para almacenar mil 123 millones de metros cúbicos, actualmente se encuentra al 80 por ciento de su llenado, de acuerdo al reporte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).


Entre tanto, la presa de “La Boca”, la más pequeña de la entidad con capacidad de almacenamiento para 40 millones de metros cúbicos, actualmente se encuentra a un 95.06 por ciento de su capacidad.


La Presa “Cerro Prieto, cuya capacidad es de 300 millones de metros cúbicos, actualmente está a un 51.55 por ciento, almacenando 154 millones 643 mil metros cúbicos, a un nivel que en muchos años no se había visto, pues había caído a un nivel de 5 por ciento de su capacidad.


Entre tanto, la presa “Libertad” (que aún no está concluida), ya ha captado un 15 por ciento de su capacidad, que será de 307 millones de metros cúbicos, mientras que los niveles de los mencionados embalses siguen subiendo debido a los escurrimientos de la sierra y a la presencia de lluvias intermitentes
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La escasez de agua es un desafío global urgente que se ve intensificado por el cambio climático y la creciente demanda humana. El caso de Monterrey ilustra de manera clara cómo la combinación de factores naturales y humanos puede generar una crisis hídrica de magnitudes inesperadas. Aunque las lluvias recientes han traído algo de alivio, la situación sigue siendo delicada y requiere medidas sostenibles a largo plazo.


La sobreexplotación de los recursos hídricos, las políticas públicas inadecuadas y el crecimiento acelerado de la población son elementos que deben ser abordados con urgencia para evitar que episodios de sequías extremas como el vivido en 2022 se repitan o empeoren. Es fundamental que las autoridades, las empresas y la ciudadanía trabajen de la mano para promover un uso más eficiente y responsable del agua, adoptando prácticas que no solo respondan a las emergencias, sino que garanticen la seguridad hídrica de las generaciones futuras.


La conciencia colectiva sobre el valor del agua y la necesidad de protegerla es el primer paso hacia la construcción de un futuro más resiliente y justo para todos. La crisis del agua no es solo un problema local, sino un reto global que requiere soluciones innovadoras y colaborativas para asegurar que el acceso a este recurso vital sea un derecho para todos, hoy y siempre.